Marta le explicó a Mario que conocía el caso de un marroquí al que ella como asistenta social le había ofrecido un  puesto de trabajo y este le había dicho que no  lo quería, ya que cobraba una prestación por desempleado, su mujer cobraba otra por nosequé de "exclusión social" y sus hijos tenian el colegio y los libros gratis por no trabajar sus padres, aquel marrroquí le hizo las cuentas y concluyó que si aceptaba el trabajo el dinero que entraba en su casa pasaria a ser solo una tercera parte, y encima trrabajando, con lo cansado que es...

Mario entonces se dio cuenta que la mayoría de los inmigrantes que conocía eran  expertos en prestaciones, subsidios, ayudas y demás tequemanejes, por un momento sintió un desprecio hacia cualquiera que tuviera la piel mas oscura que el, supuso que eran unos vividores parásitos que sobrecargaban al sistema aprovechándose de sus recursos y elo esfuerzo de los honrrados españoles, además Mario estaba harto de ver que en las empresas de seguridad, puesto que no hace falta tener estuudios y casi ni saber el idioma, frecuentemennte relegaban a los españoles a puestos de cara al publico, les obligaban a lucir vestuario e higiene impecables y pasar largas jornadas de pié, mientras que a los inmigrantes los destiunaban a "vigilar" fábricas en turno nocturno y edificios o almacenes abandonados, donde estos muchas veces ni siquiera hacian el esfuerzo de ponererse el uniforme y se pasaban el servicio durmiendo o viendo la televisión, algunos hasta se llevaban las zapatillas de felpa y el desperttador; el agravio era que mas o menos los unos y los otros acababan cobrando  lo  mismo a final de mes.

Tras unos minutos dábndole vueltas a la cabeza Mario pensó "¿sere racista o es que los caraduras nos invaden?" "¿será que cuanto más inútil eres mejor vives?".

Mario recordó entonces lo sucedido años atrás con el asunto de "la colza", hubo una epidemia de una emfermedad que  nadie conseguía identificar con exactitud, finalmente las autoridades sanitarias dictaminaron que se debia a que ciertas cooperativas vendian aceite de oliva a granel y lo estaban adulterando con aceite de colza, que no es apto para el consumo humano. Se rumoreaba mucho y se barajaron otras tantas posibilidades, desde una fuga radiooactiva que el gobierno había ocultado a la opinión pública hasta un fallido experimento sobre armas químicas ocultas en los alimentos cotidianos. Sea como fuere la cuestión es que decenas de miles de personas se presentaron para hacerse los dudosos análisis que determinasen una intoxicación por aquel supuesto aceite contaminado; muchos fueron diagnosticados asi y pasaron a percibir una paga de por vida en concepto de "daños y perjuicios", aunque Mario creia recordar que la disimularon como algún tipo de pensiòn por invalidez debido a la afección. El asunto es que aun años despues todavía estaba en boca de todos el hecho de que muchos de los diagnosticados por tal afección que pasaron a percibir la paga jamás habían estado ni siquiera a cien quilómetros del supuesto fatídico aceite.  Estos simplemente conocedores de que algo olia mal en aquella supuesta epidemia se presentaron a las pruebas con la esperanza de cobrar "del cuento".

Estos no eran inmigrantes.

Mario continuaba "barruntando" (dándole vueltas a la cabeza) acerca de eso de que parecía que cuanto más inútil eras mejor te trataba la sociedad, parecía como si el esfuerzo se penalizase y la mediocridad voluntaria fuera un valor a premiar., la cajera del supermercado era semianalfabeta, no se enteraba de nada, parecía casi autista y arrojaba su compra en la bandeja casi con desprecio, igual le daba poner los huevos debajo de la sandia en la bolsa de plástico que arrojar los botes de cerveza violentamente mientras los pasaba rápidamennte por el scanner, los porteros y controladores de accesos de diversos centros parecían zombis tarados, el que no pesaba ciento cuarenta quilos en un metro sesenta de altura llevaba unas gafas cuyos cristales parecían culos de botella de Champagne, o algunos quienes con la espalda agónicamente encorvada parecian sufrir un calvario bíblico por cargar una pila de seis diarios.

El asunto no era baladí, Mario buscaba y buscaba pero  no encontraba trabajo, sin embargo fuera donde fuera encontraba personas con notorias taras y limitaciones trabajando, Mario tenia unos estudios medios, un oficio y una salud de hierro, en cambio debia soportar como personas con tantos defectos como orgullo inflado eran contratados en su lugar. Para colmo Mario veia como su circulo de amistades de toda la vida no diferia mucho de tal situación.

Estaba Sergio, un amigo desde la escuela primaria que pese a que de joven habia sido una mente ágil y creativa, de adolescente tonteó con las drogas, como resultado entro en una espiral de médicos y psicofármacos, actualmente era un hombre que con cuarenta años se comportaba como  un chaval de siete, tomando mas de treinta pastillas al dia, con contínuos ataques de pánico y ansiedad e incapaz de las tareas mas básicas, sin embargo aparentaba ser feliz, cobraba una pensión debido a su estado, cuando alguna commplicación surgia smplementte se tomaba alguna  pasttilla y solucionado.

Estaba Ángelo, este desde su infancia había sido bastante gandul, jamás hizo ejercicio físico, no por algún problema físico, si no por mera vagancia, los años habían pasado y continuaba viviendo con cuarenta y cinco años en casa de su madre, la que le hacia todo, sus únicas responsabilidades eran ir cada mañana a comprar el pan, tabaco y leer el periódico en el bar, aunque esto último solo era una excusa para tomarse unas rondas de cerveza y recortar los puntos del diario con los cuales tras unos cuantos le regalaban alguna absurdidad como un cucharón de cocina o unos calzoncillos de su equipo de fútbol favorito. Ángelo había conseguido acreditar que con cuarenta y cinco años tenia menos fuerza física que un niño de diez, por lo que percibía una suma del estado como minusválido, además le explicó a Mario que estaba trajinando tramites para cobrar otro sueldo por "mantener a su madre", pues convivia con ella y esta era ya mayor.

Lo de Santiago era ya el colmo de la caradura, vivia con su mujer en un piso, el piso lo había conseguido ella alegando estar en situación de "exclusionn social", asi mientra que otros pagaban casi mil €uros de hipoteca o seiscientos de alquiler, ella pagaba ciento cuarenta al mes; ella no trabajaba, estaba demasiado ocupada con sus pequeños asuntos traficando con tabaco y lo que no es tabaco, mientras tanto el percibia un sueldo por convivir en una unidad familiar sin ingreso alguno, esto lo combinaba con sus trabajos como mecánico sin contrato y cuya unbica tarea a la que dedicaba casi todo el dia era bajarse de interrnet todas las series y películas que ya tenia pero ahora en alta definición; por supuesto ni hacían vida marital ni nada parecido, se trataba simplemente de un pacto mútuo para poder continuar viviendo "del cuento".

Mario estaba harto de ver que, tanto españoles como inmigrantes hacian cola frente a instituciones religiosas y laicas para que les suministrasen regular y gratuítamente todos los alimentos necesarios para su subsistencia y algunos enseres de higiene, ropa  juguetes para los niños, además de cosas tan dispares como colchones, muebles o carritos para niño. El trato era sencillo, picar a cuatro timbres, llorar un poquito y una vez acreditado que se es pobre exigir que te mantengan, eso si, muchos hacian la cola más amena con su smartphone de última generación y unos botes de cerveza, y mas de uno cargaba las cosas  que les donaban las entidades de caridad en su flamante coche nuevo impecablemente tuneado "personalizado". Claro que había pobres de verdad en estas colas, pero Mario veia alarmado como cada vez había mas y mas caraduras en las mismas... Inmigrantes y españoles.

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Estaba Mario con un conocido compartiendo unas cervezas en una tasca de mala muerte, ya que su situación no le perrmitía acudir a lugares mas dignos, el amigo le dijo "¿y tu por que no pides una ayuda?"... Mario dijo "pero si yo soy un tipo normal, no tengo enfermedades mentales ni defectos físicos ni nadie a mi cargo, yo solo quiero trabajar, ganarme el pan con el sudor de mi frente"; el amigo en tono condescendiennte haciéndole entender a Mario que no entendía las reglas del juego le dijo "Es sencillo, te metes de todo durante unos meses, vas al psiquiatra y al cabo de un año el tribunal médico determina que tienes una tara mental", "hala, a cobrar una pensión para toda la vida...".

El amigo, ni corto ni perezoso comenzó a disertar sobre como pensaba vivir los próximos meses, le explicó que estaba cobrando la prestación económica por desempleo y que no sabía a que centro acudir a la espera de recibir los treinta mil €uros de indemnización que le adeudaban; Mario preguntó ¿centro, que centro?, "si hombre" respondió el amigo, algún centro de esos de acogida a indigentes o rehabilitación de toxicómanos, lo malo es que todos son religiosos, evangelistas, testigos de Jehová... no te dejan beber y  te rallan con eso de rezar, pero tienes casa y comida gratis.

A la mañana siguiente Mario se dio cuenta de que su amigo no andaba demasiado errado en sus planteamientos, estuvo mirando las ofertas de la oficina de empleo y todas solicitaban empleados con minusvalía para percibir las subvenciones estatales; sobre todo en el apartado de seguridad, exigìan estar en posesión de la acreditación oficial de Vigilante, que  acredita como válido para el trabajo, pero también pedían estar en posesión del certificado de invalidez, que acredita como no válido o como mínimo discapacitado en un tanto por ciento... Mario miró por encima del hombro una hoja de papel que alguien estaba presentando en la oficina de empleo, Era un Currículum Vitae y se podía leer perfectamennte "Conductor de Camion", "minusvalía del 33% que no me impide en absoluto realizar mi trabajo perfectamente".

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Mario poco a poco comenzaba a salir de su bloqueo y desagradablemente ver la realidad, el sistema incentiva la mediocridad y condena al olvido a quienes se esfuerzan por mejorar,  por otro lado Mario se preguntaba ¿y si al final somos todos un pais de dependientes medio lerdos o tarados quien pagará las facturas? por que dudo que el estado sea una vaca que se puede muñir eternamente, de algun lugar han de salir los recursos... Mario no entendia como tanta gente delegaba en otros el suministro de bienes básicos para la supervivencia mientras que estos mismos destinaban sus ingresos a caprichos.

Recordó Mario aquellas reflexiones de Jean J.Rousseau en "el contrato social", alli se exponia que si todos veniamos al mundo por el mismo agujero, por ende todos teníamos el derecho inalienable de poseer los mismos derechos, por ello en países como Francia a los veintiun años puedes presentarte ante un mostrador y decir "no tengo lo  mínimo para mi subsistencia", entonces el estado te asigna una paga para que puedas vivir dignamente; en España existe esta paga, pero es a partir de los cuarenta y cinco años y se abona un año si, otro no... los años impares puedes morirte o acudir a entidades religiosas. Pero la diferencia es grande, tiene un calado moral que va mas alla de lo que a priori aparenta.

Hace relativamente pocos años España pertenecía en un 90% a unos pocos lugartenientes, era casi un sistema medieval feudal en el que cuatro señoritos disfrutaban de todos los lujos y prácticamente toda la población debbia aceptarr las condiciones de trabajo que se loes impusieran a cambio de salarios que les permitiesen subsistir, ello finalizó zanjándose con la llamada "amortización de Mendizábal", reparttiéndose la riqueza entre la ciudadanía, pues en un país moderno se supone que España debe pertenecerr a los españoles, no que los españoles sean jornaleros mendigando a los señoritos.

Recientemente, hace unos pocos años hubieron gravísimos altercados en Francia, sobre todo en los barrios periféricos de París, miles de ciudadanos quemaban coches y contenedores de basura,  aparentaba casi una guerrra civil, pero no hay que alarmarse, es el país de la "revolución francesa", los movimienttos sociales alli se toman en serio, yo vivi una temporada en un barrrio semi-periférico de París y pude observar como una reclamación sindical o social se solventa en pocos dias, por las buenas o por las malas... Pues bien, el asunto es que el presidentte habia decidido eliminar esta prestación que garantizaba vivir dignamente a
los ciudadanos, a la vez que obligaba al estado a poner todos los medios posibles para facilitarles la integración en la sociedad.

En España no es posible este escenario, segun un presidente que hubo, da igual si era de izquierdas o de de derechas, "La idiosincrasia española es otra", o lo que es lo mismo, tal y como se viene diciendo jocosamente toda la vida "Spain is diferent", total, que según este mandatario en España no hace falta que el estado garantice nada mediante pagas, pues el manndato de la Constitución Española de garantizar el mínimo nivel de mida viene siendo asegurado por las entidades de caridad, mayormente la gestionada por la Iglesia Católica llamada Cáritas.

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la cosa es grave, no es lo mismo exigiir dignidad que suplicar caridad,  entiendo entonces que la gente no tenga reparos para obtener todo  lo posible grratuítamente de estas entidades, ya que se les niega la posibilidad de reclamar su legítimo derecho a exigir que el  estado les garantice ser ciudadanos del mismo nivel que cualquier otro; puesto que no se puede exigir un puesto de  trabajo digno, la gente tiene que acudir a entidades de caridad a perder su dignidad solicitandoles lo que, sin lugar a dudas es mendicidad ¿que diferencia existe en pedir limosna en una esquina y pedir alimentos a Cáritas? ; en ambos casos pierdes la dignidad, cuando el legítimo derecho de un ciudadano debería ser exigir la responsabilidad del estado a gestionar adecuadamente los recursos. Por supuesto que la labor de Cáritas es de agradecer, sin  ella el pais se hubiera ido a la mierda hace ya tiempo, pero no creo que sea  la via que un estado eluda responsabilidades censurando la dignidad y abocando a gentes a perderla mendigando caridad. ¿que esperan entonces? pues lo que está sucediendo, que la gente se toma unas cervezas en la cola de Cáritas a la espera de que les den un par de quilos de arrroz, aceite y papilla para el bebé; y el que puede se hace el cojo o tramita una minusvalia por deficiente mental para poder percibir esos ingresos que se les han negado en forma de puesto de trabajo digno.

Esto es lo peor de todo, mientras que los estudiantes emigran a otros paises y los licenciados con potencial son contratados en el extranjero, en España se quedan los que hartos de luchar han decidido perder su dignidad y buscarse la vida para obtener los medios de subsistencia mediante caridad o subsidios por patologías auto inducidas o incluso fingidas... ¿hasta cuando dara leche a vaca soportando esta situacion?. Probablemente acabemos siendo la  China de Europa, con mucha mano de obra a precio de esclavo, con poca o nula preparacion 1ntelectual y cero ilusiones.

En España la percepción mínima por padecer alguna tara, física, funcional o social es de 420 €uros, y el salario mínimo interprofesional ronda los 600 €uros, y encima tienes que trabajar y gastar dinero en dietas y desplazamientos... Fácil pues es caer en la tentación de autoinflingirse una tara del tipo que sea, decepcionado por el sistema ¿para que esforzarse si puedes intentar vivir del cuento?.
12 de Enero de 2.014

TARA-2, pierda su dignidad
 
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