9 de Marzo de 2.014

la Gramola Ochentera
A ver como comienzo este texto...

Charlaba hoy con un colega acerca de la música de discoteca, rápido descartamos todo lo que  fuera posterior al año 2.000 pues obviamente la palabra  "Disco"  fué acuñada en los años   setenta, pasando a consolidarse en los archicomentados años ochenta, debatíamos acerca de la  calidad de unos, otros, la orginalidad y ese arte inato; concluimos algo muy claro, los años 80  fueron prolíficos en cuanto a estilos musiales se trata, no obstante cada vez que entrabas en  una discoteca, bar musical, tugurio o algo parecido, toda la música sonabaa igual, daba igual  que fuese una balada reggae de Bob Marley, un tema bucólico llorón de desgarrado amor, una  versión electrónica de una bachata o algo que osaban llamar heavy rock, aunque los cantantes  luciesen un porte afeminado con largas melenas rubias y maquillaje (Europe, Bon Jovi...). En  fin, el pinchadiscos que por aquellos entonces se disfrazaba a veces con una gorra de baseball y  se hacia llamar "Disc-Jockey aunque no tuviese ni futa idea de inglés lo remezclaba todo y  aquello sonaba como una gramola que funciona a manivela, mientras los mas entrados en años  decian "ese chumba chumba"; y no andaban demasiado desencaminados, en la discoteca podías  escuchar desde una rumba flamenca, pasando por el "bésame mucho" en frances, hasta algún tema de rap, pero  todo convenientemente remezclado para que todas las canciones pareciesen la misma. A fin de  cuentas la gente tampoco hablaba inglés ni tenia pretensiones de hacerse expertos en lides  musicales, era típico el tipejo que se acercaba a la cabina del pinchadiscos y decia ¡ponme la  de la leche pascual!, mientras el DJ sabía que se refería a un tema rapero pseudo-disco en  inglés cuyo estribillo decia algo que  fonéticamente sonaba a "leche pascual", pero jamás ningún  cliente ni el propio DJ supieron que Oño rapeaba aquel negrata en inglés euro-yankee. ...pero la  canción molaba.

A fin de cuentas al igual que en nuestros dias a la gente le importaba bastante poco lo que  sonase por los altavoces, es como el tema de los bares y cafeterías, la gente no va a un bar a  tomar una cerveza o un café, va a intentar ligarse a la camarera, charlar con los amigos o  evadirse de la aburrida reclusión en el comedor de su casa frente a la mujer que ve 24 horas al  dia; a las discotecas se va a lo mismo, a pasar un rato y a ver si se moja el churo o se refresca la almeja, da igual lo que suene, cuando alguien en una discoteca comienza a opinar sobre la música hay una sentencia  tácita para el ...estas mas solo que la una, no te comes un colín y nos estas amargando la  noche.

De hecho la música es matemática, pero en realidad también es arte con mayúsculas, hablaba en mi  acalorada disquisición con mi amigo acerca de conceptos flamencos como "el quejío", "el duende" y  otras zarandajas, la conclusión según mi punto de vista era rotundamente clara, tengo la inmensa  suerte de tener como amigo personal a un maestro de conservatorio experto en música, con sus  lúcidos casi noventa años lleva mas de setenta en que las filarmónicas españolas se lo disputan, no  obstante en nuestras charlas de amiguetes, todo y que yo no tengo su avanzada edad y ni sueño su  experiencia, me ha sorprendido ocasionalmente diciéndome frases del tipo"pues yo nunca lo habia visto asi, acabo  de aprender algo" ¡imagínate! casi un dios de la técnica musical aprendiendo de un torpe  botarate casi iletrado como yo; la explicación es simple, puedes estar años y décadas  dedicándote a la música, entonces te convertirás en un experto técnico de la métrica y la  compleja matemática que se esconde bajo la técnica musical, en cambio mañana puede llegar un  chaval de siete años sin conocimiento alguno y aporrear una guitarra mientras intenta cantar, y  puede que resulte que haga una obra maestra musical, pues la música no solo es técnica y  métrica, es arte y sale del alma.

Existe otro gran peligro en este asunto, tanto que recordamos los años ochenta nostálgicamente,  en realidad yo afirmo rotundamente que en los años ochenta es cuando murió la música. Si, has  leido bien, en los años ochenta es cuando murió la música. Inicialmente los ochenta fueron la  edad de la rebeldía, la explosión de ideas y el atrevimiento, pero al aparecer los Disc-Jockeys  toda esa variedad de estilos, toda esa rebeldía y toda esa originalidad variopinta se remezclaba  a ritmo de 120 BPM, desustanciando el alma de los temas y haciendo sonar un contínuo refrito de  varias horas donde todas las canciones parecían iguales.

Y le dije yo a mi amigo...¿sabes como destruir una revolucion?, ¡conviértela en una moda!. Si en  los ochenta salia un grupo punkie cantando "me pica un huevo" se hacia el remix tecno, si salia  otro guitarra en mano pegando gritos los mas desafinado que podia esforzándose en que sonase mal,  el DJ apretando botones lo remezclaba con algún tema discotequero, y asi fueron las cosas, por  un lado un vergel de talentos, de reacccionarios que se atrevieron a crear estilos nuevos y por  el otro lado un ejército de desalmados que lo remezclaban todo uniformizándolo para que cupiese  en esos 120 Bits Por Minuto, la guerra del arte contra la métrica.

Si un grupo musical experimentaba nuevos sonidos, ritmos imposibles y se cagaba en el sistema,  el sistema producía en masa camisetas y llaveros de aquel grupo, y les llamaban para todas las  emisoras de radio y televisión. ¿es entendible que si generas caos y controversia contra el  sistema este te ria la gracia? ¡claro! el sistema fagocita los elementos de una manera muy  simple, los convierte en moda de la noche a la mañana, y ya se sabe, las modas caducan.

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Total, que dada la conversación con mi amigo, para reflejar mejor esto que explico cogí el  ordenador y le dije, tengo ciento treinta y seis mil canciones en mi colección particular, ven  un momentito, encendí el ordenador y puse a sonar un tema actual, automáticamente le dije "de la  A a la D", voy a elegir al azar canciones de los años ochenta cuyo cantante o grupo comience por  esas letras majete, y asi fue, estuve veinticinco minutos reproduciendo aquella gramola de  refrito bajo una base de batería machacona que fueron los años ochenta, lo único que sono bien  de toda la sesión fué un tema marroquí y una rumba que colé porque me apetecía.

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Y aquí nos hemos de ver, tras haber pasado más de una década trabajando de lunes a Domingo como pinchadiscos llego a la conclusión de que no se nada de música, pues el sistema se encarga de eliminar los auténticos talentos quen ocasionalmente aparecen, propuse una letra a un colega mio rapero y creó la canción que yo habia soñado, luego hablé con mi otro amigo, el profesor de conservatorio y me escribió una partitura con la misma letra a ritmo de dúo concertante sobre base acústica de viola, no entendí la partitura pero sonaba realmente bien, pero ese tema jamás sonará en una discoteca.

Japón está ahora en el mismo trance que España a principios de los años ochenta, hay dinero, hay dinero y competencia, eso genera atrevimiento, a diario salen alli cientos de alocados que se atreven a ingeniar nuevos ritmos, nuevos sonidos y nuevas modas, de hecho esto es un paradigma que "va a Misa", las modas nacen en Japón, luego al cabo de unas semanas, meses o incluso años occidente las copia. Bueno, pues eso es lo que me gusta de Japón, nadie tiene complejos ni vergüenza "la vergüenza para robar", alli innovan y se atreven con música que se sale de los parámetros "comerciales", todavía no han sido fagocitados por las multinacionales, esperemos que tarde un poquito mas el que llegue el "loco de los 120 BPM" a remezclarlo todo para poder vender remixes enlatados.

En confesión, realmente hice esa sesión de remezclas para que sonase "como el culo"                                                       con el firme propósito de hacer entender a mi colega lo que le explicaba, que la música es alma y no métrica, puedes escuchar algunas remezclas mias un pelín mejores en el enace que te dejo a pié de página.
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