Categoría: NARRATIVA

Relato ficticio creado fusionando varias historias MUY REALES.
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Un ya carcomido póster de Pelé llevaba años presidiendo el cabezal de la cama en el cuarto  de Sebastian, cada noche antes de ir a dormir lo miraba unos instantes y decía en silencio  "seré como tu"; pasaron los años y Sebastián jugaba ya en un equipo local de Fútbol,  aunque este nunca perdía ocasión para decirles a todos "amo al Atlético Leónidas, pero no  moriré antes de haber sido delantero del Manchester United".

Y el milagro se hizo, aunque tuvo poco de milagro, fué mas bien el fruto de una obsesiva y  fanática promesa que se habia hecho a si mismo; con solo diecinueve años fué fichado por  aquel equipo británico, pero hubo un pero, nada mas llegar a Londres para formalizar el  exámen médico y el papeleo decidió alquilar un coche para hacer un poco de turismo, como  resultado tuvo un accidente contra un autobús al no estar acostumbrado a circular por la  izquierda y tener las marchas al otro lado. Sebastián perdió movilidad en el tobillo  derecho y su sueño a pocos milímetros de ser alcanzado se vio truncado irremisiblemente,  asi que de vuelta a su país se hizo panadero.

Sirviendo barras tras aquel mostrador conoció a Conchita e hicieron "buenas migas", asi que  estuvieron siete años de novios a la costumbre de antaño, idílicamente, bajo el permiso y  supervisión de los padres y vírgenes hasta el matrimonio; finalmente se casaron, y en la  noche de bodas ella se fué al aseo reapareciendo con un tentador trapito que más que  camisón hubiera podido calificarse de pañuelo casi transparente, Sebastián echó mano a la  mesilla del hotel hallando unos preservativos que alli habían depositado como parte del  servicio de habitaciones, entonces preguntó ¿ tu que opinas de esto ?, Conchita replicó  "déjate de bromas estúpidas y tira esa mierda", vamos a tener un hijo aquí y ahora; No  hubo duda alguna por parte de Sebastian, le dió un apasionado beso y se pusieron "a la  faena". Por supuesto el regalo de bodas de Conchita para su marido fueron unos  calzoncillos con el escudo del Manchester United.

Pero de nuevo la negra suerte se cebó en el pobre muchacho, a los pocos meses y mientras  gozaba de la ilusión de la espera de su primogénito, Conchita fué abordada en un callejón  por un yonki en pleno "mono" (síndrome de abstinencia), el cual le asestó varias puñaladas en el corazón y la  barriga con el peor desenlace posible. Sebastián lleno de ira deambuló por los barrios  bajos y se gastó todos los ahorros buscando informadores hasta que al final dió con el  toxicómano y ni corto ni perezoso, en plena calle le clavó un hacha por la espalda,  una vez ya en el suelo lo rajó sacando su corazón, pulmones y estómago para depositarlos  sobre la acera; un transeunte intentó evitarlo y el resultado fué que recibió una patada  en la cara y ya en el suelo semiinconsciente fué decapitado con el hacha.

Es por todo ello que Sebastian acabó en un penal con una sentencia de cadena perpétua, los   fiscales y la jueza entendieron que por mucha ira y enajenación u obcecación mental a  causa de lo acontecido con su mujer, hubo premeditación al interpretar que pasó casi  quince dias planeándolo concienzuda y serenamente, además le anexaron los agravantes de  dolo, saña y alevosía.

Bien, pues resulta que el alcaide era un corrupto personajucho, gestionaba el tráfico de  drogas del recinto, robaba parte del presupuesto y lo desviaba a su cuenta personal  etcétera, los presos al ver que comían poco y mal, que nadie arreglaba las humedades, que  no había agua y ni siquiera luz en muchas de las celdas finalmente se amotinaron, ni uno  solo se fugó, su única obsesión era asesinar al alcaide, el cual fué rescatado "in  extremis" de la celda donde se había autoencerrado para evitar el linchamiento; mientras  los presos ya habían conseguito un soldador de autógena y casi tenían rota la reja  entraron los grupos especiales de operaciones policiales por la ventana y tras tirar unos  cuantos botes de humo lo rescataron deslizándolo por el muro exterior  en descenso por  "tirolina".

Ante la abrumadora cantidad de testimonios las autoridades decidieron destituir al
alcaide y nombraron a uno nuevo, las primeras semanas fueron realmente duras para este,  pues ya se sabe que nadie puede ser corrupto "a las buenas", se necesita un equipo y una  infraestructura, asi que el nuevo alcaide se encontró que mas de la mitad del personal  estaba "en el ajo" y le era difícil despedirlos a todos de golpe. Poco a poco el nuevo  alcaide fué poniendo a todos en su sitio y despidió a unos cuantos, pero tras el motín el  recinto había quedado como un campo de batalla, asi que los presos continuaban pasando  penurias, por ejemplo la lavandería había sido incendiada y por tanto nadie lavaba las  sábanas y ropa de los internos. El alcaide propuso que cada cual se lavase la ropa en la  minúscula pila que existía en cada celda, pero prohibió tender la ropa dentro de las  mismas por una cuestión de higiene, asi que todos los presos podían solicitar jabón al  celador, lavar en su celda y tenderla al sol en el patio general donde se habían instalado  una cuerdas a tal efecto.

Mas la cosa no resultó tan coordinada y práctica como aparentaba, los celadores traficaban  con el jabón subastándolo al mejor postor y los presos se robaban la ropa los unos a los  otros del tendedero.
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En medio de todo este jaleo Sebastián estaba ese dia mas alicaido de lo habitual, asi que  abrió su taquilla y sacó aquellos mugrientos calzoncillos que le daban la única esperanza para seguir  viviendo, la memoria de sus dos grandes pasiones, Conchita y el Manchester United; estaban  algo amarillentos a causa ya del tiempo pasado, y al sacudirlos emergió una desagradable  nube de polvo, asi que Sebastián decidió pasarlos por el agua y el jabón, lo hizo y tras  esto bajó al patio donde los tendió; encendió un cigarrillo y se sentó en unos escalones a  pocos metros mirándolos atentamente en silencio. Una voz a sus espaldas le susurró "olvida  el pasado" pero Sebastián se giró y le dijo con voz serena a aquel tipo ¿si? ¿y que  pretendes, que mire al futuro? ¿encerrado aqui hasta que me muera? ¿sin mujer ni hijos?  ¿semi tullido?, Sebastián cerró los ojos y se puso a rezar por aquel hijo que nunca llegó  a nacer y por su madre, a abrirlos, atónito pudo ver que sus calzoncillos habían  desaparecido de la cuerda, entonces ni corto ni perezoso viendo que el alcaide estaba  paseando por el patio se acercó y tras derribar de un empujón al funcionario armado que lo  escoltaba cogió al alcaide del cuello y le gritó...

¡¡¡ Es esta su manera de gestionar !!! es usted un puto capullo de mucho cuidado, me cago  en su puta madre y no le mato aqui ahora mismo porque mis creencias me lo prohiben, no me  costaría nada so gilipollas, ya lo hice, pero ¿para que?.

Entonces acudieron varios funcionarios quienes redujeron a Sebastián a base de golpes de  porra y patadas; el alcaide grito ¡ BASTA ! ¡ PARAD ! ¡ DEJADLO EN PAZ !. Con sebastián en  el suelo molido a palos los funcionarios hicieron lo que les ordenó al alcaide,  dispersarse y continuar patrullando el patio.

Al cabo de dos dias apareció un cartel en el tablón de anuncios en el cual ponia:

"A partir de ahora los residentes podrán colgar su ropa en los recintos individuales que  se han habilitado en el ala derecha del patio, para ello pueden solicitar cada uno la  llave de uno de estos" "esperamos que las obras de la lavandería pública estén finalizadas  antes de dos meses" "se repartirá celda por celda gratuítamente jabón cada jueves a las  siete de la mañana" "firmado: el alcaide".
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La vida en presidio continuó sin pena ni gloria y pese a los rumores Sebastián no recibió  reprimenda ni castigo alguno, simplemente desarrollaba su rutina diaria en silencio y con  resignación relacionándose muy poco, hasta que hubo un conflicto político en el país y  tras graves disturbios este pasó de ser una dictadura a una democracia. Entonces un dia  sonó por los altavoces del patio "Sebastian Grünfkel ¡acuda al despacho de la asistente  social!"; alli estaban Sebastián y Juani, sentados en una pequeña mesa frente a frente,  entonces Juani le dijo...

Mira Sebas, ya sabes que han cambiado muchas cosas, ahora se ha decidido que la cadena  perpétua es una práctica inhumana asi que como llevas veintitres años aqui y las nuevas  leyes no permiten condenas de mas de veinte años te tienes que marchar. Ni por un momento
Sebastian hubiena imaginado que te pudiesen echar de la cárcel, pero el destino nos depara  situaciones insospechadas.

La asistente social continuó su soliloquio con tecnicismos que Sebastián no entendia, pero  de repente dijo una frase de esas que marcan un punto de inflexión en la vida de  cualquiera:

Tienes dos posibilidades:

A- Puedes tramitar una prestación social por minusvalía a causa del asunto ese de tu  pierna, tendrías lo suficiente de por vida para vivir humildemente en el exterior y  rehacer tu vida.

B- A través del nuevo programa de reinserción podemos colocarte como tesorero contable en  una organización con contrato fijo, los años que has pasado aqui estudiando no han sido en  balde, todo depende de ti, cobrarias lo mismo que si hubieses solicitado la prestación por  minusvalía.

Sebastián preguntó ¿que empresa es esa?, y Juani respondió "no es una empresa, es el club  oficial de fans del Manchester United en Bolivia"... se hizo un largo silencio en el cual  Sebastian y Juani se miraron a los ojos, entonces una lágrima brotó de la habitualmente  impasible faz de sebastian y ambos se fundieron en un abrazo.

Unos dias mas tarde estaba ya en su nuevo nuevo puesto de trabajo, en su despacho un marco  de metacrilato presidia la pared, dentro estaban los calzoncillos con el escudo de su  equipo favorito junto a un crucifijo... Y alguien sin ser parte, sin conocimiento ni criterio de índole alguna  se atrevió a decir "el Sebastian ese es un tipo raro", "estuvo en prisión"; pero quiso el destino que un dia  acudiese una mujer a su despacho a discutir un asunto sobre como hacer publicidad de su  club en las panaderías de una gran cadena de supermercados; fué entonces cuando Sebastian  la interpeló con una aparentemente fútil pregunta "disculpe ¿cual era su nombre?" ante lo  que esta respondió "Conchita".

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Moraleja:

Todo el mundo "pia" sin saber de lo que habla.


Conclusiones:

Las vueltas que da la vida, todo el mundo tiene una historia, ni te imaginarías.
01 de agosto de 2.014

Los calzoncillos
de Sebastian
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