26 de enero de 2.016
Comenzamos el año con literatura
CENSURA
Hurgando por mis discos duros he hallado una pequeña joya literaria, se trata de una cordial carta de un tipo grande dirigida a otro un poco más mediocre.    
Querido Mark Zuckerberg. No pienses que te escribo estas líneas para regañarte, pese a que considero tremendamente injusto el bloqueo de tres días al que tú, como dueño de Facebook que eres, me has condenado. Te escribo, desde el cariño, para pedirte, de rodillas, que le pidas a los lumbreras que se encargan de estudiar las denuncias del personal que se lo hagan mirar. Me explico:

La primera vez que me chapaste la cuenta, por aquella viñeta humorística que pretendía criticar el machismo islámico, y que mostraba a unos Adán y Eva musulmanes (él con una hoja de parra que le tapa sus partes pudorosas, ella con una hoja que le tapaba el cuerpo entero), haciendo un esfuerzo de comprensión, fui capaz de medio entenderte y comprendí que igual alguien había sentido que mi crítica dañaba su fe en Alá. Ya sabemos cuánto les molesta a los creyentes que se haga burla de sus creencias sobrenaturales. Y cuan frágil es la fe que a la menor burla se tambalea…

La segunda vez también lo entendí, aunque me costó algo más. ¿Recuerdas? Fue por aquella foto del rodaje de la peli “Mal gusto” de Peter Jackson, en la que salía este comiéndose, figuradamente, un cerebro directamente de su envase. Entiendo que era un contenido violento y desagradable pese a que, sobra decirlo, era ficción. Mea culpa.

La tercera vez me costó más. Pero, durante los días que permanecí en el ostracismo virtual, caí en la cuenta de cuan groso había sido mi error. ¿A quién demonios se le ocurre mostrar una foto de una antropóloga con una chica de una tribu africana con los senos al aire? Entendí que mi desvergüenza y amoralidad debía ser castigada. Y claudiqué.

Pero ahora, querido Mark, pese a que llevo tres días dándole vueltas, no puedo entenderlo. ¿De verdad has considerado que era apología del terrorismo compartir un enlace de un periódico digital que, simplemente, se hacía eco del asesinato a manos de ISIS de un piloto jordano? ¿Consideras justo hacerle caso al imbécil o imbecila que decidió denunciar esta publicación?

Desde el profundo dolor que siento al tener que regañarte, quiero que sepas que no mando a la mierda a tu red social, y a ti de camino, porque tengo muchos amigos aquí que no quiero perder. Pero quiero que sepas que, con el corazón en la mano, estoy dolido por tu asquerosa censura, tu falta de criterio, tu poca vergüenza, tu doble moral y tu puta hipocresía.

Atentamente. Óscar Fábrega.

PD. Te mando recuerdos de mi dedo. Espero que lo entiendas, bonico de cara.
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