Eran los 80, Naranjito salía en todos los lados para ser la mascota el mundial de fútbol en España, los chavales como yo andábamos acosando a las furgonetas de Danone por las esquinas para que nos regalasen cromos que se suponía debían entregar al colmado para que los entregase a la compra de un pack de cuatro yogurths, la tele era en blanco y negro, habían solo dos canales y a las diez de la noche ponían el himno de España, la carta de ajuste y cortaban la emisión.

Acababan de inventar cosas del mundo futuro, "Blade Runner", el Post-It, el Walkman, el Loctite y los relojes digitales; estos hacían furor.

Pero entonces apareció algo sorprendente, mientras mi mayor ilusión en la época era ir al quiosco a comprar aquellos sobres que contenían soldaditos de plástico o maquetas de prástico que debías montar, la era digital irrumpió en mi infancia, aparecieron los videojuegos portátiles.

Era algo novedoso, ya no tocabas un objeto de plástico inyectado y posiblemente tóxico, apretabas botoncitos y movías personajes virtuales sobre una pantalla, y luego te lo echabas al bolsillo para continuar después en cualquier lado; toda una revolución, era el Pokémon-Go de los 80.

Apareció entonces ya algo que era el Santo Grial para los chavales como yo, un videojuego de estos pero que tenía dos pantallas, fué amor a primera vista, lloré supliqué y berreé todo lo que pude y más, pero jamás me lo compraron. La cosa evolucionó y apareció una segunda versión y esta sí que me la compraron, pero pese a que estuve contento, tenía una aguja en el corazón, yo había querido el primero, el   auténtico y el original, luego la cosa evolucionó y ya los habían con tres y cuatro pantallas, pero ya no tenía gracia, la gracia hubiera  sido poder presumir de tener "lo último" "auténtico, original y genuíno".
Game & Watch
2016

31 de Octubre de 2.016
 
DONKEY KONG  II GAME & WATCH
SIEMPRE ME PREGUNTÉ POR QUÉ MI COLOR FAVORITO ES EL NARANJA... VOY HALLANDO RESPUESTAS...
DONKEY KONG original GAME & WATCH
pòsteriores versiones de DONKEY KONG  portátil
Pasaron décadas y la verdad, no fuí jamás demasiado aficcionado a los videojuegos portátiles o de consola, lo más parecido fué un año en el que estuve enganchado compulsivamente a las maquinitas Arcade de bar tipo Pac-Man y similares.

Durante esas décadas me sobró el dinero para acudir a una tienda de segunda mano y adquirir aquel videojuego portátil que había sido la frustración de mi infancia por el precio de dos cafés, pero jamás lo hice, carecía de sentido, estabamos ya incluso en otro milenio y el sentido de la vida había introducido muchas otras cosas realmente  más relevantes en mi quehacer diario.

Hasta que un día 33 años después una amiga se acercó y sin más me entregó un paquete, lo abrí y allí estaba mi maquinita anhelada, precintada y sin estrenar, traia garantía de seis meses, aunque hacía 31 años que había caducado; me explicó que alguien lo compró en su dia pero que jamás abrió la caja sin darle valor alguno, y que ella lo había recuperado para alguien que si sabría apreciarlo.

Me puse a llorar descompuestamente y la abracé... No era el juego vetusto y malo, era la ilusión de un niño... que a alguien le regalasen aquello que anhelaba.

¨Y ahí está, igual que una vez fuí feliz jugando con figuritas de plástico mal dibujadas, ahora soy feliz con un videojuego malo y aburrido, porque lo importante no es el objeto, es la ilusión. Y esta vez es triple, una por jugar con esa máquina retro, dos por saber que alguien me quiere y ha pensado en mi, y tres por poder volverme a sentir un niño.
AQUÍ ACABA EL TEXTO, AUNQUE NO SÉ POR QUÉ NARICES LA PÁGINA SIGUE MÁS ABAJO EN BLANCO.