Mayo de 2.013

Sobre el Dinero
¡Estoy hasta el cuello, necesito pasta! ...pero ¿que es el dinero?
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Era yo niño, acudía a la escuela y tenía pocas preocupaciones, mi  abuela me preparaba una bolsita de tela con alguna fruta y un  bocadillo de pan de molde para la "hora del recreo". A lo sumo me  preocupaba atarme bien aquella "bata" de rallas que nos hacían usar  como uniforme. No sabía lo que era EL DINERO, ni siquiera se me  hubiera ocurrido planteármelo.
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Pasaron los años y crecí un poco, ya eran los años 80 y el "Boom" eran  las maquinitas "Arcade" de videojuegos y todos los semiadolescentes  pre-púber soñábamos con pasar horas y días enteros frente a estas. En  mi casa (supongo que por alguna influencia externa) decidieron  otorgarme una "paga semanal", pero eso duró solo DOS SEMANAS, asi que  en lugar de despertar en mí el concepto de la responsabilidad y la  capacidad de administrarme, afloró en mí la idea de "si no te lo dan,  róbalo". Regularmente hurtaba del bolso de una tía mia algunos  billetes, metía la mano, sacaba un nutrido fajo y me quedaba uno o dos  de los más pequeños para que no se notase demasiado; pero eso para un  chaval ya era una auténtica fortuna, que me permitía pasar largas  horas durante varios días frente a un videojuego en aquellos locales  donde los adultos decían que no debíamos ir, pues argumentaban que  acabaríamos siendo drogadictos.
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Nada más lejos de la realidad, nuna consumí estupefacientes por acudir  a aquellos "salones de maquinitas", mi droga era pasar larguísimas  horas frente a una pantalla, amortizando 25 pesetas en eternas  partidas de 4 o 5 horas mientras que a otros les duraban 3 minutos...
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Me echaron de todos los salones de videojuegos y todos los bares del  barrio por "no ser rentable", era ruinoso para el propietario del  local que mientras otras personas esperaban para gastar 25 pesetas en  una partida de 3 minutos yo acaparase aquel videojuego durante horas  con tan solo una moneda.
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Entre los 11 y los 16 años me administré muy bien, cuando tenía algún  billete planificaba mis sueños al céntimo y disfrutaba de cada  adquisición realizada con mi escaso presupuesto; comprar un  recortable, disfrutar de un refresco de cola, permitirme un helado sin  tener que pedirlo a los adultos, ahorrar para una brújula, tener  algunos cómics...
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Llegó la edad crítica, de los 15 a los 18, había que "echarse novia",  todos los adultos te insistían en ello (para ellos eras como una  mascota que debía entretenerlos), y todos tus amigos hacían alarde de  materialismo para captar la atención de las más guapas. Un suéter de  marca, unas gafas caras, una llamativa motocicleta...
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Para ello hacía falta MUCHO DINERO.
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En mi caso opté por trabajar duro, hacía hasta 14 horas diarias y me  pude comprar la moto más cara imaginable, tuve varias novias de esas  que tienes por que la sociedad te impone "no estar solo", pero de esas  que realmente no quieres; a lo sumo te sientes acompañado o  experimentas sexo con ellas, desde un inocente beso hasta otras cosas;  y ellas a esa edad hacen exactamente lo mismo.
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Vives a esa edad la imperiosa imposición de TENER DINERO, todo se  califica según su equivalente monetario, tendrás mayor o menor éxito  en función a lo cara que sea tu ropa, al valor de los múltiples  aparatos electrónicos que exhibas o según lo que pagues invitando a  tus amigos o pareja. Aprendes falsamente a esta edad que "con dinero  se compra todo". Mala enseñanza para una edad en la que la moral  debiera de ser el objetivo a aprender.
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Pasada la adolescencia comienzas a tener algo más de juicio y aprendes  a relativizar, conoces ya que "a lo mejor" es mas práctico tener una  novia menos guapa pero que realmente te quiere, que es menos absurdo  tener una moto mas barata pero disfrutar del viaje, que es más  gratificante tomar un refresco barato con amigos antes que caros  "cubatas" compitiendo en la discoteca sobre quien tiene más poder  adquisitivo...
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Tuve un amigo que iba a la discoteca con un casco de moto carísimo,  jamás tuvo moto, pero gracias a pasar horas bailando con este casco en  la mano siempre "ligaba" con las más guapas; al salir de la discoteca  con la chica que había "cazado" siempre simulaba que le habían robado  su "super-moto" (que nunca tuvo).
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Ya pasados los 20 años tienes algo de cerebro y te manejas  relativamente bien con el dinero, no sufres demasiado cuando falta,  pues las necesidades básicas todavía te las pagan tus padres, y tu  rutina se limita a "ahorrar" para algún sueño o capricho.
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...Pero un dia determinado debes tomar la GRAN DECISIÓN, "buscarte la  vida", aquí hay gente para todo, los hay que se compran un piso para  "tener independencia" (levantarse tarde, ir en calzoncillos por la  casa sin reprimendas de los adultos, barrer una vez al mes...); otros  "cogen la maleta" y se van a ver mundo, otros se van a vivir con su  novia pero llevan la ropa sucia a sus padres para que se la laven y  les piden fiambreras de comida... hay para todos los gustos, pero en  esa edad aprendes que SIN DINERO NO SE PUEDE HACER NADA, (o eso crees  engañosamente).
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A esa edad los bancos te ofertan todo tipo de facilidades, pues aunque  seas un irresponsable sin experiencia que no tiene claras las cosas y  tu escala de valores sea irreal, hay una cosa que está clara, tus  padres o abuelos morirán antes de 20 años y el fruto de todos sus  sueños en forma de Dinero pasará a tus bolsillos; eres la víctima  perfecta, sin cerebro y con dinero, por ello a los 28 años te conceden  un crédito aunque lo solicites estando borracho.
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A mi me concedieron un crédito del 100% del valor de un piso aportando  como aval un contrato de 3 meses por el salario mínimo, llevando 16  días en la empresa y pudiéndome despedir esta sin previo aviso durante  los 2 primeros meses ...tras comprobar el banco que mi abuela estaba a  punto de fallecer. ¡y me ofrecieron una VISA ORO sin límite de gasto y  otro crédito extra para reformas!.
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Es una edad muy delicada, los buitres y carroñeros te rondan por todos  lados, encuentras sin buscar a "novias" interesadas o "camellos" que  te rondan explicándote que por un simple billete puedes comprar varias  horas de felicidad.
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Es entonces, sobre los 30-35 años cuando defines lo que muy  probablemente será el destino de tu vida. La mayoría de la gente  inicia a esta edad una rutina basada en el DINERO, programan sus  rutinas en función al mismo; "gano x, dedico tanto a tal, tanto a otro  tal y tanto más a lo otro"; y así se abocan a vivir los otros 35 años  que les quedan repitiendo rutinas basadas meramente en cálculos  económicos "tanto gano, tanto gasto". Por el camino muchos fracasan y  se quedan, algunos pocos triunfan y otros tantos despiertan un día.
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Estos últimos pueden provenir de dos posibles perfiles, los que  triunfan tremendamente en su manejo del dinero y los que fracasan  estrepitosamente en estas lides; los del medio limitan sus vidas a una  absurda rutina de "ganar-gastar".
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Los que triunfan en el manejo del dinero se dan cuenta de que sus  vidas estan atiborradas de cosas materiales a la vez que  proporcionalmente su alma está desoladoramente vacía.
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Los que fracasan en cuestiones de dinero descubren que las cosas que  llenan el alma y dan sentido a la existencia SON GRATIS.
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Tanto si es un extremo o el otro, estas personas aprenden que ES UN  GRAN ENGAÑO cuantificar la existencia en base a números; debemos  asumir que en nuestra sociedad es imposible sobrevivir sin "hacer  números", pero debemos aprender que el sentido de la vida es mucho más  ámplio que las matemáticas, una sonrisa no tiene precio, el amor no se  puede comprar y la felicidad reside en sentirse realizado; jamás te  sentirás realizado por poder exhibir varios billetes de 500 euros (si  acaso unos instantes de auto-estupidez); en cambio al saber que has  ayudado a alguien sin pedir nada a cambio, o al sentirte amado, eso  llenará tu alma y dará sentido a tu existir.
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No tenemos ni siquiera la absoluta certeza de cosas tan básicas como  que el tiempo exista o como funciona la fotosíntesis, en cambio  armados de soberbia nos atrevemos a coger una calculadora y  cuantificar la existencia.
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Parece ser que el 99% de la Red actual NO es la llamada "Internet", es  la llamada "Deep Web", un entorno al que solo se puede acceder con  programas y navegadores especiales, tan grande es que las propias  autoridades desisten de controlarlo o regularlo por ser inviable  económicamente su supervisión. En la "Deep Web" puedes hallar todo lo  ilegal imaginable (y lo que no te imaginas), puedes solicitar que esta  misma tarde te traigan a domicilio una docena de fusiles de repetición  si lo deseas; claro está que el que anda con cojos acaba cojeando, y  seguro que si tratas con malas gentes acabarás muy mal.
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Para burlar a los servicios policiales existe en la "Deep Web" una  moneda virtual llamada "BITCOIN", su valoración no está sujeta a  ningún índice bursátil oficial y es completamente indepente del mundo  físico conocido, así entonces, dado que las transacciones "oscuras"  que por allí se manejan son de ALTO RIESGO la valoración de este  DINERO VIRTUAL oscila tremendamente, una "BITCOIN" puede pasar de  valer 14 Dólares a 420 en pocos minutos (y viceversa).
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Se dice que ahora que las Bolsas son un terreno pantanoso, grandes  bancos se refugian y especulan con las "BitCoin".
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Este es el perfecto ejemplo de lo que vale el DINERO, no es más que un  reflejo de nuestras actuaciones, intentando cuantificarlas con  números. Y cuanto más deleznables son nuestros actos, el tragicómico y  grotesco juego del Dinero más se hace falsamente importante.
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Puesto que las matemáticas son la  antítesis del concepto de intangibilidad, por mucho que nos esforcemos, no nos salen las cuentas; sin embargo mucha gente "vende" literalmente su alma, traicionando, mintiendo o engañando. Cambian un intangible eterno por un bien material perecedero.
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Si el objeto del ser humano fuera competir, nuestra existencia estaría  abocada a la extinción; así pues, puesto que el objeto real del ser  humano es AMAR, nuestro existir debe destinarse a hacerlo para  garantizar así la evolución y futuro de nuesta especie.