LEE ESTE TEXTO SOLO CUANDO TENGAS
UNA HORA ENTERA LIBRE, ES MUUUUUUUY LAAAAARGO.
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Hace un año que me vino a la cabeza redactar este texto, desde hace 3 meses no me lo quito de  la cabeza, así que ¡¡¡ ALLÁ VAMOS¨!!!


El mundo no está ahí para darle sentido a nuestras vidas, son nuestras vidas las que deben dar  sentido al mundo
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HIKIKOMORI (
?????), recluso social
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Hoy me apetece retomar la temática social del país del sol naciente, HIKIKOMORI es una palabra  o concepto que no tiene traducción a ningún idioma, pues todo lo relacionado con ello SOLO  SUCEDE EN JAPÓN. Es bien conocido que esta sociedad es altamente competitiva, ya los niños  menores de 10 años acuden a clase 8 o 9 horas al día, luego otras 2 o 3 a asignaturas  extraordinarias (música, matemáticas...), además también acuden de lunes a viernes a 1 o 2 horas de artes  marciales o teatrales; en total dedican 18 horas al dia a formarse.
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En este texto hallarás algunas canciones bonitas, la traducción de dos relatos cortos y el ejemplo  de una sociedad diseñada en contra del alma, una historia triste con una moraleja de esperanza.
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Cuando los chavales japoneses cumplen 15 años se graduan, ese es gran momento, cuando deben  decidir lo que harán con sus vidas, que estudiar y como enfocar sus vidas. muchos deciden  encerrarse en casa a esta edad, otros tantos antes, esto es por que se ven incapaces de  afrontar las duras normas sociales establecidas, por sentirse ridiculizados en su sociedad o por  no hallar sentido a un sistema que omite al indivíduo en pro del orgulo de una bandera.
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Las familias de estos "HIKIKOMORI" lejos de intentar hacerles recapacitar, se abocan a  otorgarles todos los caprichos que necesitan mientras estos permanecen hasta AÑOS encerrados en  sus habitaciones abocados a una vida de tele-servicios e Internet.
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Es conocida en occidente la palabra "OTAKU", esta significa "hogareño", se refiere a una de las  tradiciones más arraigadas por allí, se basa en que la gente pasa casi todo el tiempo libre en  sus hogares, por lo cual se dedican a venerar el perfeccionismo y consiguen grandes logros. Una  vez cada MUCHO empo salen a la calle o a un Karaoke y se desinhiben; es entonces cuando podemos  ver japoneses cometiendo excentricidades pero con suma perfección. Los OTAKUs son altamente  respetados en Japón, pues se entiende que tras árduo esfuerzo perfeccionándose deben liberar la  tensión, aunque hagan cosas extrañas, se travistan, beban hasta perder el sentido u otras  cosas; estos actos son respetados y alabados para venerar el esfuerzo de perfeccionismo que  hubo detrás.
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Esto es un auténtico OTAKU, aunque en occidente se haya tergiversado el concepto comercialmente  para vendernos cómics Manga, Anime y disfraces hortera.
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OTAKU es una filosofía de vida, en cambio HIKIKOMORI es una PATOLOGÍA a la que los médicos no  encuentran solución. Entiendo yo que esto se debe a que lo enfocan como algo psiquiátrico y no  social o del alma como debiera ser.
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Los chavales japoneses están hartos de ver niños supuestamente superdotados, ya que en Oriente  es típico coger a un niño de 2-3 años y robarle su infancia obligándole a dedicar TODO su  tiempo libre a perfeccionar un arte; frecuentemente relacionado con la música, así podemos  observar niños orientales de 4 años tocando magistalmente el violín. Los chavales japoneses  tras un ciclo básico de estudios, a los 15 años deciden que la presión y la exigencia sobre sus  capacidades es excesiva, y en contrapartida no obtienen lo que ellos desean a esa edad "una  novia" (o novio); por ello se encierran en su habitación durante años asumiendo el rol de "HIKIKOMORI" y  sus padres les proveen de todo lo que necesitan por vergüenza de reconocer ante sus vecinos que  su hijo ha "fracasado" ante las imposiciones sociales. Si acaso les dicen a sus vecinos que su  hijo triunfó y ahora trabaja en una gran empresa en la otra parte del país.
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Mientras tanto este chaval, al que le sobran muchas horas se hace experto en algún arte  emulando a los niños explotados como bichos de feria que vió tocando el violín magistralmente  con tan solo 4 años. Es habitual ver en YouTube vídeos de estos HIKIKOMORI tocando dos  guitarras simultáneamente de manera magistral...
















La cosa no suele acabar bien...
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Las culturas de Oriente tienen grandes literatos, mas la filosofía que estos predican suele  enfocarse a la PRACTICIDAD, nunca a los intangibles y menos hacia el Alma. Así el libro de hace  más de 4.000 años titulado "el arte de la guerra" es el PERFECTO manual sobre como conseguir  algo siendo PRÁCTICO, mas olvidándose de conceptos como el Alma, el Amor o el Respeto.
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Así operan los orientales en el país del Sol Naciente (NiHoN-Japón).
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No es de extrañar pues que podamos hallar en LA RED vídeos de chavales japoneses de 9 años  quienes en vivo y en directo rebaten al profesor exponiendo conclusiones que finalizan en  teorías como las que formularon sabios en el pasado, como Pitágoras o Einstein (me reservo mi  opinión, pues creo que la teoría de este último es una auténtica farsa),
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competición, Competición y COMPETICIÓN, eso se predica en Japón; hasta hace bien poco los que  no soportaban la presión social acababan en un lugar llamado popularmente "el bosque de los  suicidios", donde continuan habiendo más envases de medicamentos y cadáveres ahorcados entre  tiendas de campaña que setas.
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Pero todo evoluciona, antaño  los decepcionados de la vida eran personas de 30 años, luego se  suicidaban acudiendo a tal bosque según la  MACABRA tradición. Ahora los decepcionados de la  vida son adoescentes que se encierran en su habitación.
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Son 30.000 sucidios al año y cientos de miles de "HIKIKOMORI" que deciden voluntariamente  recluirse durante años.
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ALGO ESTÁ FALLANDO en el "supuesto" país del perfecismo.
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U.S.A. Ganó la última gran guerra y convirtió a Japón en una COLONIA COMERCIAL y estratégica, a  los Japoneses se les educa en el sentir de, ya no ser simplemente humildes, si no que tienen la  obligación de hacerlo todo perfecto y mostrar humillación; es imposible mantener una  conversación con un japonés sin que te pida perdón y dé gracias cada 15 segundos.
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Se les engaña educándoles en el concepto de que "es un honor" mostrar humildad, pero no se les  explica la diferencia entre SERVICIO y SERVILISMO, parece ser que tampoco se les explica lo que es  la DIGNIDAD o la AUTOESTIMA, allí las normas sociales lo SON TODO y lo único importante es la  PRODUCTIVIDAD ECONÓMICA de la NACIÓN.
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...Amarás a los otros como a tí mismo...
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Pero si te educan para no amarte a tí mismo... MAL VAMOS.
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También está aquello de: Amaos los unos a los otros como yo os he amado.
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Pero si hace 400 años el Emperador decretó que los Cristianos no eran bienvenidos y que el  único a adorar era el progreso del país... MAL VAMOS.
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Pero Dios obra MILAGROS ante las situaciones más insospechadas.
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Parece que hubiera sido una maldición la incursión Yankee en Japón, y que nada bueno podía  salir de esto para los Nipones. Mas no fué así, de tal evento surgieron matrimonios  interraciales, los hubo excéntricos como el de John Lenon y Yoko Ono y otros más humildes que  gozaron del amor mútuo en el anonimato. De tales amor surgió descendencia, hijos con nuevos  puntos de vista y no presionados por políticas pasadas.
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ANGELA AKI
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Hija de un Japonés y una NorteAmericana, esta mujer un día se puso a reflexionar sobre algunas  palabras de la cultura de sus ancestros.
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OTAKU---> se refiere a una persona que pasa muchas horas en el hogar, se pone la "o" delante  para expresar que eso es muy respetable, aunque la tendencia está pasando a utilizarse a título  de burla para humillar a la gente riéndose de ellos; en occidente este vocablo se utiliza con  otra acepción que equivaldría a "FRIKI".

HARAKIRI---> "vientre cortado", forma coloquial de decir SEPUKU, "cortarse el vientre";  costumbre por la cual alguien se suicida así para pagar por sus errores.

HIKIKOMORI---> (interpretación) "morir en la ciudad" o "que la sociedad te aplaste"; jóvenes  que al graduarse con 15 años son incapaces de asumir la presión social por el duro ritmo, se  encierran en casa y no salen NUNCA... algunos están hasta los 25 años.

SHINIGAMI---> Shi (muerte) ni (nexo lingüístico) gami [KAMI] (dios)... Dios de la Muerte.
Se refiere a personas generalmente entre 30 y 50 años que se suicidan ahorcándose (30.000 al  año).
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La etimología es una ciencia que debiera de enseñarse en las escuelas de primaria, si sabemos  los por qués de lo que decimos podríamos tener una visión más ámplia de lo que hacemos.
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ANGELA AKI, esta mujer con formación ética japonesa pero de moral occidental decidió que algo  fallaba en la cultura del país de orígen de su padre, demasiadas palabras para definir tan  concretamente conceptos que no debieran de existir.
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Decidió atacar al vocablo HIKIKOMORI, se sabe que al cumplir los 15 años los chavales japoneses  se gradúan de primaria y se les dice... ahí está el mundo, debéis enfrentaros a el; muchos se  hacen HIKIKOMORI encerrándose en casa durante años, otros tantos acabarán ahorcándose haciendo  SHINIGAMI.
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Ahí estaba pues el punto de ataque, compuso un tema musical y se dedicó a hacer una gira por  todos los institutos nipones, el resúmen de la letra sería:
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A tí que tienes 15 años, sé valiente, tendrás muchos problemas, yo soy adulta y también los  tengo, pero hay una manera para salir adelante, no desistas y ten FÉ.
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El mensaje que propaga esta letra ejerce OBVIOS beneficios en contra de la cultura de la  autohumillación, el desistimiento y el suicidio; así que rápidamente esta canción se instituyó  como himno obligatorio que cantar el día de la graduación.














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TRADUCCIÓN:

Estimado/a que estás leyendo esta carta
¿donde estás y que haces ahora?

Para mí quien tiene 15 años
está repleto de preocupaciones
...no se lo podría contar a nadie

Si, esto es una carta dirigida hacia mi propio futuro
seguro que yo puedo confiar realmente en mí mismo(/a).

Ahora, parece que estoy a punto de romper a llorar
por alguien que pareció que iba a desaparecer (desfallecer)/(FRACASAR)
¿cuales son las palabras en las que debo creer?

Este realmente solitario corazón ha sido roto demasiadas veces
...entre el miedo de este dolor VIVO EL PRESENTE

Querido/a, gracias
tengo algo que decirte a tí que tienes 15 años
Si continuas preguntando HACIA DONDE DEBERÍAMOS IR
...SERÁS CAPAZ DE HALLAR LA RESPUESTA

Los mares de la juventud deben ser complicados
pero encarrila el barco de tus sueños para apuntalar el futuro

Por favor, no desistas y no derrames ni una lágrima
durante esos tiempos en los que parezca que no vales nada

SIMPLEMENTE CREE EN TU VOZ
Para mí, como adulta padezco noches de insomnio cuando siento dolor
...pero aprovecho lo mejor del presente

Este es el sentido de todo en la vida
así que construye tus sueños SIN MIEDO
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------------> MANTENTE CREYENDO, TEN FÉ <-------------
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Pareciera que estoy a punto de romper a llorar por alguien que se siente derrotado
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¿cuales son las palabras en las que debemos creer?
Por favor no desistas ni derrames una lágrima
en esos momentos en los que sientas que vas a fracasar

Simplemente confía en tu propia voz
no importa en que momento estés, no hay que huir del dolor
Así que muestra tu SONRISA y vive el presente

...vive el presente
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Estimado/a que estás leyendo esta carta
TE DESEO FELICIDAD
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Es una gran letra para una sociedad donde la literatura clásica tiene "joyas" como esta, que  incitan al SUICIDIO, las cuales se enseñan a los chavales en las aulas.
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TRADUCCIÓN de TEXTO CORTO Clásico Japonés
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Carta a un amigo
Rinosuke Akutagawa


Apunte para un viejo amigo
Probablemente nadie que intente el suicidio, como Reigner muestra en uno de sus cuentos, tiene clara conciencia de todos sus motivos. Los cuales generalmente son muy complejos. Por lo menos en mi caso está impulsado por una vaga sensación de ansiedad, una vaga sensación de ansiedad sobre mi propio futuro.

Aproximadamente en los últimos dos años,he pensado solo en la muerte, y con especial interés he leído un relato que trata sobre este proceso. Mientras el autor se refiere a esto en términos abstractos, yo seré lo mas concreto que pueda, incluso hasta el punto de sonar inhumano. En este punto yo estoy moralmente obligado a ser honesto. En cuanto al vago sentido de ansiedad respecto de mi futuro, creo que lo he analizado por completo en mi relato, "La vida de un loco", excepto por el factor social, llamémoslo la sombra del feudalismo, proyectada sobre mi vida. Esto lo omití a propósito, al no tener la certeza de poder clarificar realmente el contexto social en el cual viví. Una vez tomada la decisión de suicidarme (yo no lo veo en la forma en que lo ven los occidentales, es decir como un pecado) me resolví por la forma menos dolorosa de llevarlo a cabo. Excluí, por razones prácticas y estéticas, la posibilidad de ahorcarme, dispararme un tiro, saltar al vacío u otras formas de suicidio. El uso de drogas me pareció el camino más satisfactorio. Y por el lugar, tendría que ser mi propia casa, cualquiera sean los inconvenientes para mi familia. Como una suerte de trampolín, al igual que Kleist y Racine, pensé en la compañía de una amante o un amigo, pero habiendo elevado la autoconfianza, decidí seguir adelante solo. Y la última cosa a considerar, fue asegurarme una perfecta ejecución, sin el conocimiento de mi familia. Después de unos meses de preparación me convencí de la posibilidad de realizarlo. Nosotros los humanos, siendo animales humanos, tenemos un miedo animal a la muerte, la así llamada vitalidad no es otra cosa que fuerza animal. Yo mismo soy uno de esos animales humanos. Mi sistema parece gradualmente haberse liberado de esa fuerza animal, teniendo en cuenta el poco interés que me queda por el alimento y las mujeres.
El mundo en el que estoy ahora es uno de enfermedades nerviosas, lúcido y frío. La muerte voluntaria debe darnos paz, si no felicidad. Ahora que estoy listo, encuentro la naturaleza más hermosa que nunca, paradójico como suene. Yo he visto, amado, entendido más que otros, en ésto tengo cierto grado de satisfacción, a pesar de todo el dolor que hasta aquí he soportado.
P.S: Leyendo la vida de Empédocles, me dí cuenta de cuán antiguo es el deseo de uno de convertirse en Dios. Esta carta, en cuanto a mi concierne, no intenta esto. Por el contrario, yo me considero uno de los hombres más comunes. Vos debés recordar esos días, veinte años atrás, cuando discutimos "Empédocles sobre el Etna" bajo los árboles de tilo. En esos tiempos yo era uno de los que deseaba convertirse en Dios.

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Tuvieron que pasar 100 años y venir una mestiza Japo-Estadounidense para responder a la  literatura clásica japonesa en "Carta a un amigo" justificando el SUICIDIO, donde esta abogaba  por la belleza del DERECHO A LUCHAR POR LA VIDA escribiendo una carta "a tí que tienes 15 años"
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Esta compositora fué reclutada posteriormente para crear bandas sonoras de VIDEOJUEGOS, os dejo  a vosotros la tarea de traducir, esta vez desde el ingles, que es más fácil (aunque existe versión en japonés de esta canción)...






















No por ello pretendo promulgar que la literatura japonesa es dañina, existen auténticas joyas  como esta del mismo autor de -carta a un amigo- que me hicieron reir y reflexionar":

LA NARIZ
Ryunosuke Akutagawa

No hay nadie, en todo Ike-no-wo, que no conozca la nariz de Zenchi Naigu. Medirá
unos 16 centímetros, y es como un colgajo que desciende hasta más abajo del mentón. Es de grosor parejo desde el comienzo al fin; en una palabra, una cosa larga, con aspecto de embutido, le cae desde el centro de la cara.
Naigu tiene más de 50 años, y desde sus tiempos de novicio, y aun encontrándose al frente de los seminarios de la corte, ha vivido constantemente preocupado por su nariz. Por cierto que simula la mayor indiferencia, no ya porque su condición de sacerdote" que aspira a la salvación en la Tierra Pura del Oeste" le impida abstraerse en tales problemas, sino más bien porque le disgusta que los demás piensen que a él le preocupa. Naigu teme la aparición de la palabra nariz en las conversaciones cotidianas.
Existen dos razones para que a Naigu le moleste su nariz. La primera de ellas, la gran
incomodidad que provoca su tamaño. Esto no le permitió nunca comer solo pues la nariz se le hundía en las comidas. Entonces Naigu hacía sentar mesa por medio a un discípulo, a quien le ordenaba sostener la nariz con una tablilla de unos cuatro centímetros de ancho y sesenta y seis centímetros de largo mientras duraba la comida. Pero comer en esas condiciones no era tarea fácil ni para el uno ni para el otro. Cierta vez, un ayudante que reemplazaba a ese discípulo estornudó, y al perder el pulso, la nariz que sostenía se precipitó dentro de la sopa de arroz; la noticia se propaló hasta llegar a Kyoto. Pero no eran esas pequeñeces la verdadera causa del pesar de Naigu. Le mortificaba sentirse herido en su orgullo a causa de la nariz.
Las gentes del pueblo opinaban que Naigu debía de sentirse feliz, ya que al no poder casarse, se beneficiaba como sacerdote; pensaban que con esa nariz ninguna mujer aceptaría unirse a él. También se decía, maliciosamente, que él había decidido su vocación
justamente a raíz de esa desgracia. Pero ni el mismo Naigu pensó jamás que el tomar los hábitos le aliviara esa preocupación. Empero, la dignidad de Naigu no podía ser turbada por un hecho tan accesorio como podía ser el de tomar una mujer. De ahí que tratara, activa o pasivamente, de restaurar su orgullo mal herido.
En primer lugar, pensó en encontrar algún modo de que la nariz aparentara ser más corta. Cuando se encontraba solo, frente al espejo, estudiaba su cara detenidamente desde diversos ángulos. Otras veces, no satisfecho con cambiar de posiciones, ensayaba pacientemente apoyar la cara entre las manos a sostener con un dedo el centro del mentón. Pero lamentablemente, no hubo una sola vez en que la nariz se viera satisfactoriamente más corta de lo que era. Ocurría además, que cuando más se empeñaba, más larga la veía cada vez. Entonces guardaba el espejo y suspirando hondamente, volvía descorazonado a la mesa de oraciones. De allí en adelante, mantuvo fija su atención en la nariz de los demás.
En el templo de Ike-no-wo funcionaban frecuentemente seminarios para los sacerdotes; en el interior del templo existen numerosas habitaciones destinadas a alojamiento, y las salas de baños se habilitan en forma permanente. De modo que allí el movimiento de sacerdotes era continuo. Naigu escrutaba pacientemente la cara de todos ellos con la esperanza de encontrar siquiera una persona que tuviera una nariz semejante a la suya. Nada le importaban los lujosos hábitos que vestían, sobre todo porque estaba habituado a verlos. Naigu no miraba a la gente, miraba las narices. Pero aunque las había aguileñas, no encontraba ninguna como la suya; y cada vez que comprobaba esto, su mal humor iba creciendo. Si al hablar con alguien inconscientemente se tocaba el extremo de su enorme nariz y se lo veía enrojecer de vergüenza a pesar de su edad, ello denunciaba su mal humor.
Recurrió entonces a los textos budistas en busca de alguna hipertrofia. Pero para desconsuelo de Naigu, nada le decía si el famoso sacerdote japonés Nichiren, o Sáriputra, uno de los diez discípulos de Buda, habían tenido narices largas. Seguramente tanto Nágárjuna, el conocido filósofo budista del siglo II, como Bamei, otro ilustre sacerdote, tenían una nariz normal. Cuando Naigu supo que Ryugentoku, personaje legendario del país Shu, de China, había tenido grandes orejas, pensó cuánto lo habría consolado si, en lugar de esas orejas, se hubiese
tratado de la nariz.
Pero no es de extrañar que a pesar de estos lamentos, Naigu intentara en toda forma reducir el tamaño de su nariz. Hizo cuanto le fue dado hacer, desde beber una cocción de uñas de cuervo hasta frotar la nariz con orina de ratón. Pero nada. La nariz seguía colgando lánguidamente.
Hasta que un otoño, un discípulo enviado en una misión a Kyôto, reveló que había aprendido de un médico su tratamiento para acortar narices. Sin embargo, Naigu, dando á
entender que no le importaba tener esa nariz, se negó a poner en práctica el tratamiento de ese médico de origen chino, si bien por otra parte, esperaba que el discípulo insistiera en ello, y a la hora de las comidas decía ante todos, intencionalmente, que no deseaba molestar al discípulo por semejante tontería. El discípulo, advirtiendo la maniobra, sintió más compasión que desagrado, y tal como Naigu lo esperaba, volvió a insistir para que ensayara el método. Naturalmente, Naigu accedió.
El método era muy simple, y consistía en hervir la nariz y pisotearla después. El discípulo trajo del baño un balde de agua tan caliente que no podía introducirse en ella el dedo. Como había peligro de quemarse con el vapor, el discípulo abrió un agujero en una tabla redonda, y tapando con ella el balde hizo introducir la nariz de Naigu en el orificio.
La nariz no experimentó ninguna sensación al sumergirse en el agua caliente. Pasado un momento dijo el discípulo:
- Creo que ya ha hervido.
Naigu sonrió amargamente; oyendo sólo estas palabras nadie hubiera imaginado que lo que se estaba hirviendo era su nariz. Le picaba intensamente. El discípulo la recogió
del balde y empezó a pisotear el promontorio humeante. Acostado y con la nariz sobre una tabla, Naigu observaba cómo los pies del discípulo subían y bajaban delante de sus ojos. Mirando la cabeza calva del maestro aquél le decía de vez en cuando, apesadumbrado:
- ¿No os duele? ¿Sabéis?... el médico me dijo que pisara con fuerza. Pero, ¿no os duele?
En verdad, no sentía ni el más mínimo dolor, puesto que le aliviaba la picazón en el lugar exacto.
Al cabo de un momento unos granitos empezaron a formarse en la nariz. Era como si se hubiera asado un pájaro desplumado. Al ver esto, el discípulo dejó de pisar y dijo como si hablara consigo mismo:" El médico dijo que había que sacar los granos con una pinza."
Expresando en el rostro su disconformidad con el trato que le daba el discípulo, Naigu callaba. No dejaba de valorar la amabilidad de éste. Pero tampoco podía tolerar que tratase su nariz como una cosa cualquiera. Como el paciente que duda de la eficacia de un tratamiento, Naigu miraba con desconfianza cómo el discípulo arrancaba los granos de su nariz.
Al término de esta operación, el discípulo le anunció con cierto alivio:
- Tendréis que hervirla de nuevo.
La segunda vez, comprobaron que se había acortado mucho más que antes. Acari
ciándola aún, Naigu se miró avergonzado en el espejo que le tendía el discípulo. La nariz, que antes le llegara a la mandíbula, se había reducido hasta quedar sólo a la altura del labio superior. Estaba, naturalmente, enrojecida a consecuencia del pisoteo.
"En adelante ya nadie podrá burlarse de mi nariz". El rostro reflejado en el espejo contemplaba satisfecho a Naigu. Pasó el resto del día con el temor de que la nariz recuperara su tamaño anterior. Mientras leía los sutras, o durante las comidas, en fin, en todo momento, se tanteaba la nariz para poder desechar sus dudas. Pero la nariz se mantenía respetuosamente en su nuevo estado. Cuando despertó al día siguiente, de nuevo se llevó la mano a la nariz, y comprobó que no había vuelto a sufrir ningún cambio. Naigu experimentó un alivio y una satisfacción sólo comparables a los que sentía cada vez que terminaba de copiar los sutras.
Pero después de dos o tres días comprobó que algo extraño ocurría. Un conocido samurai que de visita al templo lo había entrevistado, no había hecho otra cosa que mirar su nariz y, conteniendo la risa, apenas si le había hablado. Y para colmo, el ayudante que había hecho caer la nariz dentro de la sopa de arroz, al cruzarse con Naigu fuera del recinto de lectura, había bajado la cabeza, pero luego, sin poder contenerse más, se había reído abiertamente. Los practicantes que recibían de él alguna orden lo escuchaban ceremoniosamente, pero una vez que él se alejaba rompían a reír. Eso no ocurrió ni una ni dos veces. Al principio Naigu lo interpretó como una consecuencia natural del cambio de su fisonomía. Pero esta explicación no era suficiente; aunque el motivo fuera ése, el modo de burlarse era " diferente" al de antes, cuando ostentaba su larga nariz. Si en Naigu la nariz corta resultaba más cómica que la anterior, ésa era otra cuestión; al parecer, ahí había algo más que eso...
"Pero si antes no se reían tan abiertamente..." Así cavilaba Naigu, dejando de leer el sutra e inclinando su cabeza calva. Contemplando la pintura de Samantabhadra, recordó su larga nariz de días atrás, y se quedó meditando, como" aquel ser repudiado y desterrado que recuerda tristemente su glorioso pasado". Naigu no poseía, lamentablemente, la inteligencia suficiente para responder a este problema.
En el hombre conviven dos sentimientos opuestos. No hay nadie, por ejemplo, que ante la desgracia del prójimo, no sienta compasión. Pero si esa misma persona consigue superar esa desgracia ya no nos emociona mayormente. Exagerando, nos tienta a hacerla caer de nuevo en su anterior estado. Y sin darnos cuenta sentimos cierta hostilidad hacia ella. Lo que Naigu sintió en la actitud de todos ellos fue, aunque él no lo supiera con exactitud, precisamente ese egoísmo del observador ajeno ante la desgracia del prójimo.
Día a día Naigu se volvía más irritable e irascible. Se enfadaba por cualquier insignificancia. El mismo discípulo que le había practicado la cura con la mejor voluntad, empezó a decir que Naigu recibiría el castigo de Buda. Lo que enfureció particularmente a Naigu fue que, cierto día, escuchó agudos ladridos y al asomarse para ver qué ocurría, se encontró
con que el ayudante perseguía a un perro de pelos largos con una tabla de unos setenta centímetros de largo, gritando:" La nariz, le pegaré en la nariz".
Naigu le arrebató el palo y le pegó en la cara al ayudante. Era la misma tabla que había servido antes para sostener su nariz cuando comía.
Naigu lamentó lo sucedido, y se arrepintió más que nunca de haber acortado su nariz.
Una noche soplaba el viento y se escuchaba el tañido de la campana del templo. El anciano Naigu trataba de dormir, pero el frío
que comenzaba a llegar se lo impedía. Daba vueltas en el lecho tratando de conciliar el sueño, cuando sintió una picazón en la nariz. Al pasarse la mano, la notó algo hinchada e incluso afiebrada.
- Debo haber enfermado por el tratamiento.
En actitud de elevar una ofrenda, ceremoniosamente, sujetó la nariz con ambas manos. A la mañana siguiente, al levantarse temprano como de costumbre, vio el jardín del templo cubierto por las hojas muertas de las breneas y los castaños, caídas en la noche anterior. El jardín brillaba como si fuera de oro por las hojas amarillentas. El sol empezaba a asomarse. Naigu salió a la galería que daba al jardín y aspiró profundamente.
En ese momento, sintió retornar una sensación que había estado a punto de olvidar. Instintivamente se llevó las manos a la nariz.¡
Era la nariz de antes, con sus 16 centímetros!
Naigu volvió a sentirse tan lleno de júbilo como cuando comprobó su reducción.
- Desde ahora nadie volverá a burlarse de mí.
Así murmuró para sí mismo, haciendo oscilar con delicia la larga nariz en la brisa matinal del otoño.

( ESCRITO EN ENERO DE 1916.)
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Inicié esta reflexión con una frase que deseo utilizar para finalizar:

El mundo no está ahí para darle sentido a nuestras vidas,
son nuestras vidas las que deben dar  sentido al mundo.



Por otro lado llenan mi corazón iniciativas como la de ANGELA AKI  luchando por defender la VIDA.



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EL BOSQUE DE LOS SUICIDAS              http://historiahumana.es/texto12.html


FALSO HONOR                                         http://historiahumana.es/texto07.html

27 de Mayo de 2.013

HIKIKOMORI, Recluso Social
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