Permitid que me presente, soy Juan.

Soy uno de tantos a los que esta crisis ha pillado desprevenido, casi no llego a fín de mes y  aun concedor de que en pocos segundos moriré, soy el hombre más feliz del mundo. Hoy es uno de  septiembre de 2.033, Tengo 79 años y mis preocupaciones no rozan ni de lejos aquello de "buscar  trabajo", simplemente me veo apurado por que a mi edad los achaques son grandes, y con tanto  recorte no me llega para las medicinas; creo que tomo más medicamentos que alimentos... y  encima casi todo lo que compro es sintético o transgénico. ríete tu de aquella crisis de los  años 10, aquello fué una nimiedad que finalmente la solventaron con cuatro medidas obvias de perogrullo; la que está cayendo ahora sí que tiene tela, aunque ahora  mismo prefiero no repetir la palabra "caer".

¡ ah que tiempos aquellos de cuando era joven y me sobraban las fuerzas para pasarme los veranos pedaleando temerariamente sobre aquella bicileta destartalada hacia la playa tras comerme un buen bocadillo  de chorizo de pueblo !, que tiempos en los que echabas mano al bolsillo y sacabas uno de  aquellos "billetes" que se usaban para las transacciones, entonces le decías al hombre del carrito de helados ¡quiero el super Cola-Jet!; recuerdo que cuando llegaban las  vacaciones la prensa y las redes se llenaban de anuncios ofertando aquello que llamaban  "precios", ir a Cuba 9 días estaba valorado en 900 €, bañarse en la piscina del pueblo valía 7  €...

Luego pasaron los años y a la edad de veintiuno pasé lo que creía que habían sido las mejores  vacaciones de mi vida. En mi familia éramos muchos, frecuentemente yo pensaba que demasiados,  así que siempre habían discusiones y "malos rollos"; llegó un verano en el que yo encontré  trabajo como profesor de informática en una academia de aquellas de entresuelo, toda mi família se fué a la casa del pueblo y yo me quedé en la ciudad. Eran los años  noventa y esos cursos tenían un éxito tremendo; en contrapartida no existía casi gente acreditada o  con títulos para impartir las asignaturas. Me contrataron "en negro" a causa de mis  conocimientos autodidactas pero no acreditados oficialmente; supuse que  habían sido mis  vacaciones perfectas, pues estuve todo el verano viviendo  solo en casa y tres horas al día  acudía a aquella academia a impartir clases de mi pasión, la informática ¡¡¡ y encima me  pagaban  por ello !!!.

Y pasaron unos años en los que estuve trabajando como Vigilante de Seguridad, por supuesto en  invierno hacía pocas horas, pero en verano, Semana Santa y Navidad siempre me llamaban para  vigilar durante inacabables turnos de doce horas alguna de las muchas fábricas que quedaban  cerradas; todos se iban de vacaciones menos yo, así que decidí apuntarme a las pruebas de  acceso a la universidad para mayores de 25 años, trabajar muy duro y acudir a las clases  hincando los codos. Dormía muy poco y las vacaciones ni olerlas, pero finalmente me licencié y  conseguí un trabajo muy bien pagado como analista de circuitería virtual robótica.

Vivía muy bien pero era un solterón, un solterón de oro, delgaducho, tímido y no demasiado  agraciado; claro está que me salían novias por todos lados, pues una de aquellas "VISA ORO" de  antaño te permitía hacer mini-vacaciones de fín de semana disfrutando toda  suerte de lujos;  Hice muchas escapadas, a Amsterdam, a Marruecos, a París... siempre se agarró a mi brazo alguna  mujer bonita interesada, pero luego todas desaparecían y yo volvía a quedarme solo. Decidí  entonces irme solo quince dias al Caribe, me alojé en un hotel de cinco estrellas y pude  observar que lo que yo pagaba en una discoteca por unas copas invitando a los amigos que salían  de debajo de las piedras era lo que muchas familias de allí tenían como presupuesto para pasar  el mes. Una vez vuelto a España estuve largos meses recibiendo absurdas cartas de mujeres que  me pedían venir a vivir conmigo, pues argumentaban haberse enamorado de mis lindos ojos verdes  y gran personalidad; mujeres a las que yo simplemente había invitado a una copa y regalado  cinco o diez dólares sabedor de que gustosas dormirían conmigo.

Hice balance sobre esta escapada y decidí que pese a haber disfrutado todos los lujos  imaginables, me sentía mal en mi interior; definitivamente aquellas no habían sido mis mejores  vacaciones.

...y pasaron los años sin pena ni gloria, desde entonces lo que estuve haciendo en la época  estival fué quedarme en mi ciudad y disfrutar de largos paseos por las calles semi vacías, por  los parques y haciendo alguna escapada a los caminos rurales que la rodeaban; encontré que  había estado tirando el dinero mientras que en mi propia ciudad había tesoros hermosísimos por  descubrir.

Había un asunto que me fascinaba en sobremanera, siempre deseé acudir durante unas vacaciones a  Japón, pero no a comprar videojuegos o ver nenas con coletas berreando estridentemente; me  fascinaba la posibilidad de pasear por aldeas milenarias charlando con maestros filósofos.  Siempre fuí un perfeccionista, ello me trajo más de un dolor de cabeza en el trabajo, además ello me  granjeó no pocos enemigos por envidia; aun así pues pasé años estudiando autodidactamente, no me valía  un viaje relámpago con un guia chapurreando inglés para lerdos; quería hacer lo mismo que había  hecho en el Caribe, meterme en los callejones, suburbios y hablar de tú a tú con los más  humildes del lugar. Así aprendí a vocalizar locuazmente "hajimemashite, watashiwa supein no  desu" "arigatou godaimasu, watashiwa nihon jin suki to desu yo" " OwO! sorewa kawaii desune !" "are wa kami no namida kokoro no desuka ?"  "anata ni aitai" "suki ga...", la verdad es que era algo tosco, todo lo conjugaba con "desu" o derivaba hacia "aru"; pero si pretendía hablar con los lugareños de a pié, mejor un  japonés chabacano que no un inglés macarrónico. You don't think so ?. Sô desune, ii desuyo ;-] ^_^ B-P..

:-( Lamentablemente cuando ya tenía proyectadas esas vacaciones al milímetro se derrumbó la  bolsa mundial y la crisis nos sumió en lo que venimos padeciendo. Se acabaron los sueños y las  vacaciones, o mejor dicho, vacaciones forzosas para todos.

Retornando al asunto, hoy he acudido a uno de los peores tragos para un ser humano, una reunión  de vecinos, en lugar de convocarla en la salita de los bajos la han celebrado en el terrado  para que el hijo del presidente de la comunidad pudiera lucirse con su presentación holográfica  de las reformas que había que votar; manda narices que finalmente se ha votado que no harán las  reformas contra las humedades ni la revisión de los ascensores por su elevado coste, en cambio  si que han aprobado ampliar la capacidad del bot-wifi... ¿para que sirve eso? ¿para que los  crios puedan disfrutar del porno 3-D sin molestas pausas?.

Pues así están las cosas, vamos de mal en peor. Pero no todo es malo, hoy hace exactamente dos  meses que conocí a Maruja y hemos pasado todo el verano paseando juntos por nuestra hermosa ciudad, los miércoles íbamos a un centro donde se distribuía comida a los pobres  para echar una mano;  jamás imaginé que lo más bonito del mundo pudiera ser mojar unas thinkas recalentadas en un café con leche bajo en fitostreroles a las siete  de  la mañana en mi balcón, mientras Maruja posaba su mano sobre la mía encima de la mesa.

Ahora mismo estamos ella y yo solos en el ascensor 7-R, al finalizar esta maldita reunión de  vecinos lo hemos cogido y sobre la planta 32 se ha roto el cable, sabemos que los frenos de  emergencia no funcionarán, pues se ha votado posponer su reparación. Quedan pocos segundos.

...Maruja y yo nos hemos cogido de las manos y mientras nos miramos a los ojos, en silencio  damos gracias a Dios por lo que, sin lugar a dudas han sido nuestras mejores vacaciones.
9 de Julio de 2.013

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