31 de diciembre de 2.013

Las DOS VARAS
El mundo no es justo, la gente tampoco,
es usual que la gente utilice DOS VARAS
para medir, una para  sus cosas y otra
para las de los demas.



Cago en diez, ya pasan veinte minutos y el relevo no viene, ya sabia yo que eso de hacerme segurata no  iba a salir bien, cuando no te mandan a un lugar con régimen militar sin posibilidad de escaquearte te  mandan a algún zulo inmundo como este lleno de ratas donde tras doce horas pudriéndote el relevo no  acaba de llegar; y encima como si de sorna se tratara siempre llega sonriendo como si no pasara nad y  pretende que me quede media hora mas escuchando sus penas, parece como si para el llegar casi media  hora tarde y rallarme media hora mas no tuviera importancia, luego siempre me recuerda cuando hace  tres meses me hizo el gran favor de cubrirme cuarenta minutos mientras yo me escapaba al restaurante  chino.

Ernesto estaba ya de los nervios cuando por fin llegó su compañero, Ernesto le dijo "ya es el cuarto  dia que me llegas veinte minutos tarde", "sabes que pierdo el último autobús y me toca ir caminando  durante una hora hasta mi casa"; a lo cual el relevo respondió "no me ralles, la empresa me debe  dinero y yo llego cuando quiero", Ernesto dijo "acaso es culpa mia" y se marchó notoriamente enojado.

Ernesto decidió acercarse al centro comercial y se dijo para si mismo "voy a matar las penas comiendo  una hamburguesa basura de esas que anuncian en la tele por uun  €uro", entró en el local de trash food  y le dijo a la dependienta "una hamburguesa de un €uro por favor", esta respondió "bien, son 1'30  €uros", Ernesto suponiendo que pese a lo obvio de la frase se había explicado mal volvió a repetir  "una hamburguesa de un €uro por favor" y de nuevo la chica replicó "bien, entonces es un €uro con  treinta céntimos señor"... Ernesto entonces dijo a la chica "un €uro, un €uro, quiero una hamburguesa  de un €uro", la chica respondió " la mas barata cuesta un €uro con treinta céntimos señor"; Ernesto  dijo "pues haber comenzado por ahi, cuando le he pedido una hamburguesa de un €uro haberme dicho que  no hay" y se marchó pensativo. Mientras paseaba se dió cuenta de que el había dicho "una hamburguesa  de un €uro" pero que la chica había entendido "soy pobre, deme una hamburguesa barata".

Continuó caminando y vio una tienda de caramelos, asi que puestos a matar las penas llevándose algo a  la boca cogió una gominola y le dijo al dependiente "cóbrame esto por favor", el dependiente alarmado  alzó la voz y le dijo "¡no! e génerro no se puede tocar con las manos, debe usted usar guantes de  plástico", Ernesto dijo "¿que mas da? me la voy a comer yo", no obstante extendió la mano y le dio la  gominola al dependiente para que este pudiera hacer su numerito de falsa higiene metiéndola en una  bolsa y precintándola, el dependiente que estaba trajinando con su smartphone mientras comia unas  patatas fritas snacks cogió la gominola sin guantes y la metió en la bolsa con aires de autoridad,  entonces Ernesto dijo "ya no la quiero, pues parece ser que las excelsas normas de higiene solo valen  para los clientes", el dependiente lejos de reconocer humillado que había hecho el ridículo comenzó a  gritar e increpar a Ernesto acusándole de alborotador, Ernesto simplemente dijo "que te den" y salió  por la puerta mientras el dependiente le insultaba.

Visto que hasta llevarse algun capricho a la boca asemejaba una árdua tarea fuente de conflictos  decidió entrar en un locutorio para evadirse un rato conectándose a Internet, nada mas entrar pudo  observar como la propietaria recriminaba a un cliente diciéndole "¡aqui no se puede beber alcohol!",  este tiró la lata (bote) a la papelera, total, era una de esas latas de cerveza mal que venden en los  supermercados por veintitres céntimos. Ernesto pidió un ordenador y navego un ratito, al poco su  estómago seguia reclamando algún capricho, asi que le preguntó a la propietaria si tenía latas  (botes>) de algo, la propietaria ni corta ni perezosa le respondió "si claro, Fanta, Coca~Cola y  cerveza" estan en esa nevera, Ernesto cogió una lata de cerveza y continuó navegando un ratito, cuando  se cansó se acercó al mostrador y preguntó "¿que se debe? escuchando como respuesta "treinta y seis  céntimos caballero", Ernesto sorprendido replicó "la Internet mas la cerveza" y la propietaria  entonces le dijo "¡ah!, entonces un €uro ochenta y seis"; Ernesto pagó y salió a la calle.

En la esquina habían dos coches mal estacionados, un utilitario destartalado que pisaba levemente la  acera y otro que era un 4X4 de alta gama de esos impresionantes que cuestan mas que un piso, el  segundo estaba parado en medio del carril sin luz alguna ni nadie que lo atendiese; un policía local  se acercó y depositó la correspondiente sanción sobre el parabrisas del utilitario, sin embargo paso  de largo como si no viese aquel monstruo de casi siete metros de largo que obstaculizaba el tráfico.  Ernesto no se sorprendió, pensó "no querrá problemas con el propietario, esta claro que tiene poder y  dinero".

Enojado, Ernesto volvió al locutorio a comentar lo sucedido con sus conocidos de Facebook, una vez  terminado se levantó y volvió a preguntar "¿que se deb e" a lo cual la propietaria respondió "cuarenta  céntimos de la Internet, ¿te has tomado algo?", Ernesto respondió "no, solo la Internet", la  propietaria dijo entonces "es que como a veces te tomas algo... ¿seguro que no hay nada mas?"; a  Ernesto le entraron ganas de mandarla a la mierda, pues por su anterior gesto de honrradez ahora le  acusaban de listillo, sin embargo puso dos monedas de veinte céntimos sobre el mostrador y se marchó  sin mediar palabra.

Una vez llegado a casa encendió la televisión y pudo observar como las noticias dedicaban largos  minutos a noticias absurdas mientras que otras de vital relevancia pasaban fugaces en tan solo unos  seguntos; pudo observar atónito que tras diez segundos de una matanza de niños en una guerra civil,  siendo hora punta televisiva dedicaban un publireportaje de casi dos minutos al nuevo disco de un  cantante pésimo, y todo ello dentro del bloque de noticias internacionales, sin pausa para los  anuncios; promocionaban un bodrio de disco como si fuese una noticia de relevancia mundial. Ernesto  apagó la tele y se marchó a dormir.

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El despertador llevaba casi media hora sonando pero Ernesto no encontraba fuerzas para levantarse,  aquel vecino que tanto se quejaba de su música a las cuatro de la tarde se había pasado toda la noche  haciendo una fiesta con ritmos de cumbia a todo volúmen, por fin Ernesto consiguió alzarse y para no  llegar tarde al trabajo cogió un taxi, el viaje le costó mas de lo que iba a ganar ese dia, pero  preferia eso a llegar tarde a un compañero que llevaba doce horas vigilando aquel zulo inmundo lleno  de ratas. Ernesto llegó apresurado mirando el reloj y consciente de que lo hacía con cuatro minutos de  retraso, el compañero se marchó raudo sin decir palabra alguna y Ernesto cogió el teléfono móvil de  empresa que estaba sobre el mostrador; al hurgar en este descubrió que su compañero había llamado al  inspector para quejarse por el retraso justo cuando había pasado un minuto de la hora del relevo, el  mismo compañero que llegaba sistemáticamente veinte minutos tarde. Ernesto suspiró, cerró los ojos y  pensó "pues vaya".

Es entonces cuando recordó un chiste que le habían explicado unos años atras, solo que esta vez no le  hizo ninguna gracia:

Se encuentran dos amigos y uno le dice a otro "te veo mala cara", el segundo responde "es que se ha  muerto mi madre", a lo cual el primero responde "joer vaya dia..." " a ti se te muere la madre, yo  pierdo el bolígrafo...".
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